Economía del hogar

Canasta básica en Rivera: cómo la inflación golpea diferente en la frontera

El IPC nacional no captura la realidad de los hogares riverenses, donde el comercio binacional altera los precios efectivos.

Feria callejera en Rivera con puestos de alimentos y etiquetas de precios visibles en tonos terracota y crema

El Índice de Precios al Consumo (IPC) que publica mensualmente el INE mide la variación de precios en una canasta representativa del consumidor uruguayo promedio. Ese promedio está ponderado principalmente por los patrones de consumo de Montevideo y las ciudades del sur del país. El resultado es que ciudades de frontera como Rivera, donde una parte relevante del consumo de las familias cruza hacia Santana do Livramento para aprovechar diferencias cambiarias, quedan mal representadas en el indicador oficial. Cuando el real brasileño se deprecia respecto al peso uruguayo, los riverenses acceden a alimentos, ropa y electrodomésticos a precios significativamente más bajos que los que registra el IPC nacional. El efecto inverso ocurre cuando el peso uruguayo cae frente al real: la canasta local se encarece de golpe, porque los comerciantes riverenses compran parte de sus insumos en Brasil. En el primer semestre de este año, esa segunda dinámica estuvo vigente durante al menos cuatro meses. Según estimaciones propias basadas en datos del BCU y del Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística, la inflación efectiva percibida por los hogares de ingreso medio en Rivera fue entre 2,8 y 3,5 puntos porcentuales superior al IPC nacional durante ese período. La diferencia no es negligible: en términos de compras mensuales de una familia de cuatro personas, representa entre $ 1.200 y $ 1.800 adicionales por mes. El INE no publica índices de precios desagregados por ciudad, lo que limita la capacidad de las autoridades locales de diseñar políticas de alivio focalizadas.